Ciclo A- IV Domingo de Tiempo Ordinario

Imatge relacionadaLa Palabra

Evangelio Mc 1,21-28

NARRADOR: Jesús llegó a  Cafarnaún. El sábado Jesús iba acompañado de Pedro y otros discípulos, entró en la sinagoga. ¿Queréis saber qué pasó?

JUDIO: ¡Bienvenido, Jesús! ¿Quieres leer tú los libros sagrados? Nos gusta mucho escucharte.

NARRADOR: Estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

HOMBRE: ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios

PEDRO: ¿Por qué hablas así a mi maestro?

NARRADOR: Jesús lo increpó:

JESÚS: No está hablando él, Pedro, es un espíritu inmundo el que habla por su boca. ¡Cállate y sal de él!

NARRADOR: El espíritu salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

 

Explicación

En tiempo de Jesús, cuando alguien estaba enfermo o era mala persona, se decía de él o de ella: tiene dentro un “espíritu malo”. Hoy el evangelio presenta a Jesús lleno de tanta bondad y amor que es capaz de hacer cambiar a cualquier persona. De esta manera, la fuerza de Jesús expulsó el mal de aquel hombre que cambió para siempre, porque se cruzó con Jesús.


Oración

Háblame, Señor,

para que mis palabras sean verdaderas y sinceras.

Háblame

y que todo lo negativo que hay en mí salga y desaparezca de mi vida.

Háblame

para que medite y pregone tu Palabra.

Háblame, Señor,

para que donde esté, trabaje por Ti, hable de Ti, ayude a alguien por Ti.


Vamos a jugar

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