Qué dice Jesús sobre la oración (6)

Qué dice Jesús sobre la oración (6)


Ya hemos repetido que para una oración cristiana auténtica es esencial conocer y meditar las enseñanzas de Jesús sobre la oración, que los discípulos escucharon, conservaron y entregaron a las comunidades cristianas, y que han sido vividas por los creyentes hasta que se depositaron en el Evangelio. Seguimos considerando estas enseñanzas.

Orar con confianza

“Y al orar no repitas palabras inútilmente, como hacen los paganos, que se imaginan que por su mucha palabrería Dios les hará más caso.  No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis aun antes de habérselo pedido.” (Mt 6, 7-8)

Este consejo de Jesús está justo antes de la enseñanza sobre el "Padre nuestro". También lo afirma en algún otro momento del Evangelio (Mt 21, 22: "Todo lo que pidáis en la oración con fe, lo recibiréis"). La oración cristiana no se tiene que multiplicar en palabras, ni hay que poner la confianza en ellas; nuestra confianza debe ponerse en Aquel que nos habla y nos invita a la oración: Dios, el Padre. La oración de hijos no se mide, por tanto, por las repeticiones o por la longitud, sino por la fe que lo anima. Dios es bueno, y no tiene ningún miedo quien se sabe hijo suyo, porque ésta seguro de poner su oración en las manos de quien es nuestro defensor ante el Padre. Aunque la conciencia nos acuse, "Dios es más grande que nuestro corazón". Sin esta conciencia no hay verdadera oración cristiana, porque está en la base de la confianza que anima al creyente y a la comunidad cristiana.

1. Hago silencio en mi interior...

2. ...siento que estoy en la presencia del Padre...

3. ...y tomo conciencia de que el Padre sabe lo que necesito... Puedo permanecer un rato en silencio, simplemente, como esperando sus dones. Y con la confianza de que Él irá concediéndome lo que realmente necesito. (Recuerda que la "verificación" de que tu oración es escuchada la descubrirás en tu vida diaria, si adquieres el hábito de observar qué pasa en tu persona, en tu forma de actuar, en tus actitudes, reacciones, etc.)

4. Puedo también dedicar un momento a buscar, con sinceridad, lo que realmente necesito, y resumirlo en alguna palabra o frase breve que puedo ir repitiendo, por ejemplo, al ritmo de la respiración. Siempre con la confianza de que Dios está llenando mi ser de lo que de verdad necesito.