Qué dice Jesús sobre la oración (5)

Qué dice Jesús sobre la oración (5)


Como hemos ido diciendo, para una oración cristiana auténtica es esencial conocer y meditar las enseñanzas de Jesús sobre la oración, que los discípulos escucharon, conservaron y entregaron a las comunidades cristianas, y que han sido vividas por los creyentes hasta que se depositaron en el Evangelio. Seguimos considerando estas enseñanzas.

“Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20)

La oración solitaria debería hacerse en comunión con toda la humanidad. Esta comunión debería ser nuestra preocupación principal en la oración común. Cristo, el Señor, aseguró su presencia. Y pide una convergencia, no sólo de las voces, sino sobre todo de los corazones (“si dos de vosotros os ponéis de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo os lo dará”). No es fácil el arte de ponerse de acuerdo, pero no podemos rezar juntos sin este camino de reconocimiento del otro, de su diferencia, de sus dones y de su servicio a la Iglesia.

Por desgracia no siempre tenemos en cuenta lo suficiente la importancia de orar poniéndonos de acuerdo, que es la primera instancia para vivir la comunión en la comunidad y en la Iglesia.

1. Hago silencio en mi interior...

2. ...siento que estoy en la presencia del Padre...

3. ...y hago presentes (algunas) personas de mi grupo o de mi comunidad de referencia... Pido al Padre que las bendiga, una por una. Y de cada una tomo conciencia de sus dones, del servicio que aporta al grupo, a la comunidad; y voy dando gracias al Padre por ello. Me siento en comunión con ellas.

4. (Ahora estás orando en solitario... Recuerda este momento de oración personal cuando tengas ocasión de orar con estas personas, y sé consciente de la comunión que tienes con ellas. Y propón -¿por qué no?- tener un rato de silencio en el que todos oréis por lo mismo. Sé un elemento activo para "ponerse de acuerdo").