Qué dice Jesús sobre la oración

Qué dice Jesús sobre la oración (1)

Hemos visto cuándo ora Jesús, y cómo lo hace. Este maestro de oración, que es Jesús, transmite a los discípulos unas enseñanzas sobre la oración, basadas en su experiencia y en su conocimiento de las Escrituras. Para una oración cristiana auténtica es esencial, pues, conocer y meditar estas enseñanzas que los discípulos escucharon, conservaron y entregaron a las comunidades cristianas, y que han sido vividas por los creyentes hasta que fueron depositadas en el Evangelio. Las recordaremos en los próximos artículos de esta Escuela de Oración, con la intención de que sean un referente para nuestra oración personal.

(1) "…ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda " (Mt 5, 23-24)

Cuando rezamos la oración que Jesús nos enseñó, nos dirigimos a Dios llamándole Padre, y enseguida nos hace caer en la cuenta de que debemos ser conscientes de que esta invocación la expresamos junto con los hermanos, porque añade "nuestro”.

Sentirse comunidad, con los hermanos y hermanas en la fe, y con todo el mundo, es una condición para acceder a la comunión con el Dios trinitario. La reconciliación con el hermano, el amor que no entiende de barreras, y que empuja a amar incluso al enemigo, a hacer el bien a quien hace el mal... esta es la actitud que debe acompañar el inicio de cualquier diálogo con el Señor. Si esto se olvida, la oración se empobrece y se puede banalizar. Habría conflicto entre la meta de la oración, que es la comunión con Dios, y la situación de la persona que reza: no podemos amar a Dios, a quien no vemos, y hablar con Él, si no somos capaces de perdonar al hermano, a quien sí vemos, y de comunicarnos y reconciliarnos con él.


1. Hago silencio en mi interior...

2. ...siento que estoy en la presencia del Padre...

3. ...hago resonar en mi interior las palabras de Jesús: Antes de orar, Reconcíliate con tu hermano. Observo a qué me mueven estas palabras...

4. Repaso el día, o los días anteriores: situaciones, momentos vividos... Sobre todo mi relación con las personas.

5. Seguramente me vendrán enseguida a la mente personas con las que he tenido algún pequeño (o gran) conflicto, algún malentendido, alguna situación no querida... Hago presentes a estas personas, las presento al Padre, le pido perdón por mi actuación con ellas, y fuerza para dar pasos de reconciliación, especialmente si he vivido algún caso más serio de conflictividad.

6. (En el futuro, estaría bien que en mi oración tuviera un momento de este tipo, donde presento al Padre también aquellas personas con las que no tengo tan buena relación, y le pido ayuda para encontrar la forma de acercarme a ellas).