Medito la palabra

Fueron al sepulcro, y no lo vieron.

Fueron a la muerte, y no lo encontraron.

Buscaron entre los difuntos, entre las tinieblas de los que ya no están, se esforzaron rebuscándolo en el NO del universo. Pero allí no estaba.

Dios esté en el SÍ. En el SÍ a la Vida, en el SÍ al Amor, en el SÍ al sentido oculto y desconocido de tu sufrimiento. Dios habita el SÍ, Dios crea el SÍ, Dios es el SÍ sobre el que se agarra tu propia Vida.

Porque no existes por casualidad. Porque no has venido al mundo con una coincidencia. Porque no estás aquí como un descuido. Tu Vida tiene sentido, sí. Tu vida ha sido querida desde siempre, sí. Tus problemas te llevan hacia delante, sí. Tu camino está sembrado de dificultades, para que aprendas a superarlas, y de amor, para que puedas entregarte a los otros. Sí.