Medito la palabra

Aunque les separe varios ríos, e incluso algún mar, los enamorados se sienten muy cercanos, los buenos amigos no se pierden, y el reencuentro se espera con ansia y gozo…

La petición del amigo, los consejos, los “sacrificios” personales por nuestra pareja,… los hacemos con gusto, porque se hacen por amor.

Jesús resume los mandamientos de Dios en dos: amar, a Dios y a los otros. Guardarlos es una respuesta de amor a su amor.

¿Cómo respondo a las interpelaciones que Dios me hace cada día?