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Catalán

El sur también está en nuestra casa

El extranjero que se ha unido al Señor no ha de decir: «El Señor me excluye de su pueblo» (Isaías 56, 3).

 

Cada día oigo muchas voces sobre las personas del “sur” que se encuentran entre nosotros. Generalmente, estas voces no son muy positivas... Pero, muchas veces, estas voces, estos comentarios, no están basados en información fiable.

 

El rey dijo a Itay:

— ¿Por qué tienes que venir también con nosotros? Vuélvete y quédate […], que al fin y al cabo eres un extranjero, un emigrado de tu país. […] ¡Vuélvete y llévate a tus compatriotas, y que el Señor sea siempre bondadoso contigo!

Pero Itay respondió al rey:

— Por la vida del Señor y por tu propia vida, señor y rey mío, te juro que allá donde tú estés, tanto si tenemos que morir como si tenemos que vivir, allá  estará tu sirviente.

[El rey] David dijo a Itay:

— Pues, ven. ¡Adelante!

(2º libro de Samuel, 15, 19-22)

 

¿Quién no ha oído nunca decir que los del sur que viven entre nosotros han venido aquí para quitarnos el trabajo?  Yo, muchísimas veces... Pero lo que no me han dicho nunca es que sólo un 10% de los trabajadores del Estado Español son de origen extranjero (que no quiere decir exclusivamente de un país del sur).

¿Quién no ha oído nunca decir que los del sur son incívicos? Yo muchísimas veces... Pero lo que no me han dicho nunca es que sólo el 18% de las multas en Barcelona por la Ordenanza de Convivencia fueron para extranjeros.

¿Quién no ha oído nunca decir que los del sur se quedan todas las ayudas sociales? Yo muchísimas veces... Pero lo que no me han dicho nunca es que en Barcelona, ciudad con fuerte índice de inmigración del sur, sólo un 5’5% de los extranjeros han recibido ayudas sociales.

¿Quién no ha oído nunca decir que los del sur colapsan los servicios sanitarios? Yo muchísimas veces... Pero lo que no me han dicho nunca es que los inmigrantes utilizan un 40% menos de recursos sanitarios que los españoles.

Y podría seguir... ¡pero creo que la idea está muy clara!

¿Pensamos en el sur? ¿Pensamos en las dificultades que pasan? ¿Pensamos en cómo los podemos ayudar? Fantástico, pero el Sur empieza con los del sur que viven en la puerta de al lado. Esperemos poder decir siempre: el extranjero no ha hecho nunca noche en la plaza, mi puerta ha estado abierta a quien pasara (Job 31, 32).  Quizás nos pueden ayudar los pasajes del Buen Samaritano (un extranjero: Lucas 10, 25-37) o de la curación del criado del Centurión (un extranjero: Mateo 8, 5-13).

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