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Catalán

El voluntari@ que marcha al sur

El voluntario que va al sur no busca sobresalir y brillar, sino servir.

Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás. Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo. (Fil 2, 3-5)

 

El voluntario que va al sur realiza su tarea en unidad con la iglesia con espíritu de colaboración.

Pues, así como nuestro cuerpo, en su unidad, posee muchos miembros, y no desempeñan todos los miembros la misma función, así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros. (Rom 12, 4-5).

 

El voluntario que va al sur vive su tarea con energía.

El que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia. Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues Dios ama al que da con alegría. (2Cor 9, 6-7)

Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. ( Fil 4, 4)

El voluntario que va al sur intenta poner un amor concreto y paciente en todo lo que hace.

Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, de nada me sirve. La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. (1 Cor 13, 3-7)

 

El voluntario que va al sur no se avergüenza de su fe ante los demás.

No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su servidor; sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el evangelio, ayudado por la fuerza de Dios. (2 Tim 1,8)

 

El voluntario que va al sur pone su confianza en Dios en medio de sus debilidades y cansancios.

Y me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios. (1 Cor 2, 3-5)

 

El voluntariado que va al sur da testimonio y transmite la fe que mueve su vida.

Teniendo aquel espíritu de fe conforme a lo que está escrito: “Creí, por eso hablé”, también nosotros creemos, y por eso hablamos, sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará con Jesús y nos presentará ante él juntamente con vosotros. Y todo esto, para vuestro bien. (2 Cor 4, 13-15).

 

El voluntario que va al sur está dispuesto a soportar las dificultades in echarse atrás.

He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en Aquel que me conforta. (Fil 4, 11-13)

El voluntario que va al sur sabe que Dios cuida de él.

Soporta las fatigas conmigo, igual que el atleta no recibe la corona si no ha competido según el reglamento. Entiende lo que quiero decirte, pues el Señor te dará la fuerza para todo. Acuérdate de Jesucristo; por él estoy sufriendo hasta llevar cadenas como un malhechor; pero la Palabra de Dios no está encadenada. Por esto todo lo soporto. (Cf. 2Tim 2, 3-10)

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