Unable to create /cache/mod_novasfh/sfh_56.xml configuration file.
Click here for more information.
Please update your Flash Player to view content.
Catalán

Apego

Apego


En un monasterio antiguo, un maestro empezó a preocuparse por un discípulo suyo. Sucedió, que éste había venido al monasterio con lo poco que tenía y lo había entregado todo. Sin embargo, uno de los bienes que entregó, fue una hermosa vaca.
Como era su antiguo dueño, el maestro le dijo que la cuidara. Y realmente había hecho un buen trabajo: la leche no sólo alcanzaba para el monasterio y a sus necesidades, sino también daba para vender y así recolectar algo para unos gastos que tenían que hacer.
Pero, el discípulo pasaba demasiado tiempo con la vaca. El maestro llegó a la conclusión de que éste no había entregado realmente su vaquita.
Así que lo llamó a su despacho y le dijo que quería que el muchacho se encerrara en una celda. Era una celda especialmente hecha para eliminar apegos y el método no podía ser más interesante: permanecer en silencio absoluto, sólo interrumpido por una pregunta diaria que le haría su maestro.
Al día siguiente de estar en su celda, el maestro le preguntó al muchacho:
- ¿Y cómo está la vaca?
- Está muy bien, maestro. Soy capaz de recordarla muy bien.
Todavía no estaba listo. Al otro día:
- ¿Y cómo está la vaca?
- Está muy bien, maestro. Soy capaz de verla muy bien.
Todavía no estaba listo. Al otro día:
- ¿Y cómo está la vaca?
- Está muy bien, maestro. Soy capaz de sentirla, como si estuviese fuera de mi celda.
Todavía no estaba listo. Al otro día:
- ¿Y cómo está la vaca?
- Está muy bien, maestro. Soy capaz de sentirla como si estuviese dentro de mi celda. Es como si ella estuviese conmigo aquí y ahora mismo.
No estaba listo. El maestro empezó a sospechar que este método no le iba a funcionar. Así que decidió que, al otro día, se iría para otra parte. Cuando llegó a la celda, golpeó y llamó a su discípulo, pero no obtuvo respuesta.
Nuevamente golpeó y escuchó, pasmado, un mugido.
Al abrir la puerta, encontró a su discípulo apoyado en las cuatro patas, ¡rumiando como una vaca!

Infórmate

Hazte amigo nuestro en el

Síguenos en el

Seguir a webdepastoral en Twitter

Comparte este artículo