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Catalán

Estudio de la Palabra

Es el estudio de Jesucristo en la Palabra de Dios. Este estudio nace del deseo y de la necesidad de conocer a Jesús para darlo a conocer. Nos hará hacer la experiencia que Jesucristo nos hace crecer en su Amor y avanzar en su seguimiento.
El fruto y eficacia del Estudio de Evangelio se recoge cuando se hace con una cierta continuidad y marcando un cierto itinerario de los aspectos de Jesús que queremos descubrir, estudiar, profundizar.

Ver anteriores

Propuesta de Lectio Divina personal (o en grupo)
XXV Domingo de Tiempo Ordinario_Ciclo A (Mt 20,1-16)

(A) ORACIÓN

ORACIÓN

Creemos que estás en medio de nosotros, Padre, y en nuestro interior;

creemos que el Espíritu de tu Hijo nos impulsa.

Te pedimos que no dejamos de estar abiertos al Espíritu,

y que sepamos escuchar sus insinuaciones.

Que venga sobre nosotros tu Espíritu

que nos ayude a conocer más a tu Hijo

a través de la Palabra que ahora escucharemos.

(B) PASOS PARA LA MEDITACIÓN

1. LEE...

¿Qué dice el texto?

Atiende a todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas. Para la comprensión del texto te pueden servir los comentarios que te ofrecemos a continuación.

Texto (Mt 20,1-16)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo: Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quieran en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Comentarios:

Mateo ha colocado aquí esta parábola para completar la enseñanza anterior sobre la recompensa que aguarda a los que dejan todo para seguir a Jesús. En el contexto del ministerio de Jesús, respondía a las críticas de los adversarios por su generosidad con los pecadores (los obreros de la última hora). Jesús explica su comportamiento remitiéndose a la misericordia del Padre, representado aquí por el dueño de la viña. Su generosidad rompe las leyes de la correspondencia, y pone de manifiesto que la oferta de gracia, que Dios hace a través de él, es puro don de su amor. Las primeras comunidades cristianas descubrieron que esta parábola iluminaba una situación que ellas estaban viviendo: la entrada de los paganos en la Iglesia. Esta nueva situación provocó una encendida polémica, que es fácil reconocer en algunos textos del Nuevo Testamento (véanse Gal 1-2 y Hch 15). Algunos cristianos de origen judío no podían entender que los paganos, venidos más tarde, tuvieran en la Iglesia la misma situación que ellos. Su actitud está reflejada en la queja de los obreros de la primera hora, que se sienten discriminados al recibir lo mismo que los contratados a media tarde. En su forma actual, la parábola se dirige, pues, a los cristianos de origen judío, y les invita a cambiar de mentalidad. La recompensa que Dios les dará no es fruto de sus esfuerzos. Es un don, un regalo inmerecido, y es igual para todos. La frase final: los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos, es la expresión de este cambio de situación que trae consigo la llegada del reino.

2. MEDITA...

¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Sugerencias:

“La llamada es gracia y la recompensa don”

“La alegría de Dios es poder dar sin medida”.

-          “Venga a nosotros tu Reino”

-          “Los últimos serán los primeros”

3. CONTEMPLA Y REZA...

¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Sugerencias:

Saliste, Señor,

muy temprano y estábamos a la espera.

Te vimos pasar, Señor, y ya sabíamos quién eras.

A lo largo de la mañana y la tarde

pronunciaste nuestros nombres.

Vuelve a llamarme Señor,

que no me importa la hora;

sorpréndeme con nuevos proyectos e ilusiones.

Yo quiero trabajar en tu viña siempre, mi Dios.

4. ACTÚA...

¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

5. COMPARTE...

Si la Lectio se hace en grupo, podéis compartir con sencillez lo que cada uno ha descubierto, para enriquecimiento del grupo.

6. DA GRACIAS...

Puedes acabar este momento con una oración: expresa a Dios lo que has vivido, dale gracias por lo que te ha manifestado, y pide al Espíritu que te haga pasar de la Palabra a la vida.

Gracias, Padre, por lo que me has revelado con esta Palabra.

Ayúdame a progresar en el conocimiento de tu Hijo, Jesús,

y hazme dócil a la acción del Espíritu en mi vida.

Fuente Oración: Evangelio al dia 2020 Ed. CCS

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